
Ex
ministro del Trabajo, Osvaldo Andrade
“A la hora de los quiubos, la derecha no cambia su naturaleza”
En su carrera por un escaño en la Cámara, el “ministro de los trabajadores”
entró de lleno en el debate político. Confiesa que existía un compromiso
de Sebastián Piñera y la UDI para respaldar la llegada de sindicalistas
al Parlamento.
Alejado desde diciembre del año pasado de la primera línea del debate
político que significaba su cargo de ministro del Trabajo, hoy Osvaldo
Andrade prepara su carrera para ser diputado del Partido Socialista
por Puente Alto. Sin embargo, el mundo sindical aún lo recuerda por
su contribución al avance de los derechos laborales.
Ayer, poco antes de recibir un reconocimiento de la Unión General de
Trabajadores del Transporte (UGTT) , conversó con La Nación sobre
cómo la crisis internacional es un buen momento para debatir tópicos
como la negociación colectiva y, de paso, advirtió de los riesgos
que traería un posible gobierno de Sebastián Piñera.
-Hace pocos días la derecha rechazó en el Congreso el proyecto que
busca que los dirigentes sindicales puedan acceder a puestos de votación
popular. ¿Qué le parece?
-Aquellos que creen que la derecha ha cambiado o que se ha democratizado
y que, en consecuencia, entiende que la alternancia pudiera ser algo
bueno, este es la mejor manera de desmentir esas frivolidades. Cuando
llega el momento de pronunciarse en temas más sustantivos la derecha
no cambia de opinión, es la misma de siempre.
Éste es un proyecto que lo único que buscaba era ampliar -desde el
punto de vista democrático- la posibilidad de que más actores pudieran
entrar al Parlamento. Así como hay inequívocamente la voz del empresariado,
no era mala idea que estuviese también la voz directa del mundo del
trabajo organizado.
Me lo esperaba, porque cuando estuvimos tratando este tema en la Comisión
de Constitución, Legislación y Justicia en la Cámara de Diputados,
ya entonces la derecha se pronunció unánimemente en contra, a pesar
de compromisos que -me consta- existían de parte de liderazgos de oposición.
-¿Liderazgos de derecha como el de Sebastián Piñera?
-Sí claro. Que tenían compromisos de respaldar esta iniciativa, además
de la UDI. A la hora de los quiubos, la derecha no cambia su naturaleza
y es bueno tenerlo siempre presente, porque su mimetización, su disfraz
ha cautivado a algunos y es bueno que estas cosas sucedan para que se
den cuenta que es la misma derecha de siempre. Los trabajadores nunca
se han perdido en esto. Pueden tener opiniones muy críticas respecto
a las políticas de Gobierno, pero nunca han dejado de tener claro que
un gobierno de derecha sería extraordinariamente malo para ellos.
Negociación colectiva
-Se ha hablado mucho de que no es momento para el proyecto de negociación
colectiva. ¿Usted lo considera así?
-Si no es ahora el momento más oportuno ¿entonces cuándo?, porque
nunca lo es. Cuando estamos muy bien, para qué vamos a hacer reforma;
cuando estamos muy mal, no porque estamos muy mal. Nunca es el momento
para reconocerles sus derechos a los trabajadores.
La mejor manera de enfrentar las crisis es con la unidad de los actores
y para eso tiene que haber diálogo entre ellos, porque la unidad no
es algo que se decrete, es algo que se construye. Si hubiéramos tenido
un buen sistema de negociación colectiva la crisis sería mucho más
fácil de enfrentar, porque habría confianza entre empleadores y trabajadores,
habría instrumentos para ese diálogo, lo que posibilitaría tomar
medidas al interior de las propias empresas para paliar de mejor manera
los efectos de la crisis. Hoy día es más oportuno que nunca.
-Pero hay empresarios que les sigue molestando la idea de tener un sindicato
fuerte en frente, prefieren negociar individualmente.
-Hay empresarios y empresarios. Hay algunos más modernos que ven mecanismos
de mejorar sus ingresos por la vía del largo plazo, esa gente tiene
una buena relación sindical. Pero efectivamente hay un sector que todavía
ve al demonio en los sindicatos, lo que resulta extraño, porque la
dirigencia empresarial cuando sale fuera de Chile habla mucho de los
sindicatos, del diálogo, pero cuando vuelven algo pasa en la cordillera
que estas cosas se olvidan, espero que no tenga que ver con Lan (risas).
Ahí hay un ejemplo, porque dictamos una ley que tiene un sustento de
mucho diálogo entre las aerolíneas y los trabajadores.
-¿Si Sebastián Piñera gana las elecciones le haría mal al mundo
de los trabajadores?
-No tengo ninguna duda. Es cosa de escucharlo. Leí algunas opiniones
de José Piñera y no creo que sean distintas a las que tiene en mente
Sebastián Piñera, todos sabemos que detrás de eso hay una carga ideológica
muy fuerte.
Los trabajadores tienen derechos no son sólo beneficios, porque se
los han ganado y éstos se respetan. Creo que Piñera no tiene esa noción.
Para el mundo de los trabajadores esto sería fatal, la involución
social sería grosera.
“LA DERECHA ES INFLEXIBLE EN LOS TEMAS DE FONDO”
-Diputados de la Concertación presentaron una iniciativa que incluye
la suspensión del cargo sindical mientras dure su labor parlamentaria,
¿qué le parece esa alternativa?
-Evidentemente, me gustaría que desapareciera la inhabilidad de fondo,
porque es claramente un nudo antidemocrático que contiene aún nuestra
Constitución, dentro de lo mucho que queda por resolver. (Pero) creo
que la derecha en esto va a ser inflexible, como lo es cuando son temas
de fondo. No le interesa que el mundo sindical se represente ni en la
sociedad -por eso se opone al sindicalismo y a la negociación- ni tampoco
en las instituciones democráticas. La experiencia demuestra que los
dirigentes sindicales que han accedido a cargos de representación lo
han hecho estupendo, no se han constituido para nada en un factor de
ruptura. Por ejemplo, Manuel Bustos, el propio (Rodolfo) Seguel, anteriormente
Nicanor Araya, podríamos nombrar una enormidad.

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